La ventana indiscreta

Rear Window

Estados Unidos, 1954.

Dirección: Alfred Hitchcock.

Guión: John Michael Hayes.

Fotografía: Robert Burks.

Música: Franz Waxman.

Producción: Paramount.

Elenco: James Stewart, Grace Kelly, Thelma Ritter, Raymond Burr, Wendell Corey.

sobre relato de Cornell Woollrich.

Duración: 110 min.

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agosto

sábado

29

2026

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Quedan 24 butacas disponibles para la función del sábado, 29 de agosto a las 23:30

Sinopsis

La ventana indiscreta es la segunda obra maestra realizada por Alfred Hitchcock en los años cincuenta, década que fue pródiga en ellas (las otras son Pacto siniestro, En manos del destino, Para atrapar al ladrón, El tercer tiro, El hombre equivocado, Vértigo e Intriga internacional, por lo menos).  En su origen hay un material de Cornell Woolrich (William Irish), al que Hollywood había estado dando vueltas durante varios años sin saber muy bien qué hacer con él, hasta que Hitch asumió en riesgo de encarar esa historia desarrollada en un decorado único, con un protagonista que se ha roto una pierna que tiene enyesada y está inmovilizado en una silla de ruedas.

Es el año 1954, y en el cine de Hitchcock (y más genéricamente en las películas norteamericanas) no hay un televisor, porque la televisión era el enemigo que Hollywood intentaba combatir. Ergo, nuestro protagonista, fotógrafo de profesión, se aburre y hace lo que no se debe: empieza a espiar la vida privada de sus vecinos, que de una manera igualmente habitual en los años cincuenta (aunque a muchos espectadores jóvenes les llame la atención) tienen las ventanas abiertas casi todo el tiempo. Por supuesto, Hitchcock sabe que espiar a los vecinos es algo que está mal, pero a él le encantaba lo incorrecto, y en una de esas paradojas que no cabe menos que etiquetar como hitchcockianas, hacer lo incorrecto puede derivar en resultados admirables: por ejemplo, resolver un asesinato.

Que el vecino de enfrente (Raymond Burr) haya matado y descuartizado a su esposa y se haya llevado sus pedazos en los varios viajes que ha realizado con una valija es la posibilidad más intrigante que proporciona un libreto que tiene tiempo sin embargo para levantar un variopinto cuadro de personajes secundarios que cobran vida ante la atenta mirada de la cámara de Robert Burks. La inmovilidad a la que se ve sometido James Stewart es otro acierto: le sirve a Hitchcock para acrecentar el suspenso cuando el personaje, y con él el espectador, se encuentra impotente ante una situación de peligro en la que no puede actuar (Grace Kelly en el departamento de enfrente y el asesino que vuelve). Detalles como ese y los momentos sin diálogo audible (los personajes hablan pero estamos demasiado lejos para entender lo que dicen, aunque no importa: su gestualidad y lo que sabemos previamente de la situación alcanza para saberlo todo) son muy de Hitchcock: también Topaz está llena de momentos así,

Quienes piensen que rodar en un escenario único abarata costos y hace que todo sea más fácil no tienen idea de la complicación que los cambios de luz a lo largo del día implican para los directores de fotografía: otra vez, Burks es alguien a quien corresponde felicitar. James Stewart no es acaso la mejor elección para el papel protagónico (hubiéramos preferido a Cary Grant), y Grace Kelly aporta sobre todo su elegancia. En cambio, Thelma Ritter cuenta con todo nuestro agradecimiento por su impagable enfermera de lengua afilada. uno de esos personajes secundarios con los que esa espléndida actriz solía robar las películas a sus protagonistas. Si hay reparos, son muy menores. Hitch está en el asiento del conductor, y sabe adónde llevarnos.

 

La ventana indiscreta es la segunda obra maestra realizada por Alfred Hitchcock en los años cincuenta, década que fue pródiga en ellas (las otras son Pacto siniestro, En manos del destino, Para atrapar al ladrón, El tercer tiro, El hombre equivocado, Vértigo e Intriga internacional, por lo menos).  En su origen hay un material de Cornell Woolrich (William Irish), al que Hollywood había estado dando vueltas durante varios años sin saber muy bien qué hacer con él, hasta que Hitch asumió en riesgo de encarar esa historia desarrollada en un decorado único, con un protagonista que se ha roto una pierna que tiene enyesada y está inmovilizado en una silla de ruedas.

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