Cinemateca 18

Estrenos de este mes: -Roslik y el pueblo de las caras sospechosamente rusas- Pinamar-El hijo de Jean-El bosco. El jardín de los sueños


18 de Julio 1280 - Tel: 29009056


 

 

ROSLIK Y EL PUEBLO DE LAS CARAS SOSPECHOSAMENTE RUSAS

Del jueves 2 al miércoles 8 de noviembre A las 17.45 y 19.30 hs.
Del jueves 9 al miércoles 15 de noviembre. A las 21.05 hs.

Dir: Julián Goyoaga.
Uruguay 2017 -70 min. (Digital).
Fotografía: Andrés Boero Madrid y Germán Tejeira. Músia. Miguel Magud. Sonido: Rafael Álvarez y Pablo de Vargas. Producción: Germán Tejeira, Miguel Colombo y Victor Cruz. Elenco: María Cristina Zavalkin, Valery Roslik, María Elena Roslik, Roberto Roslik, Juan Miguel Petit, Manuel Flores Silva, Alejandro Bluth, Roy Berocay, Roger Rodríguez, Glinca Belbey, Román Klivzov, Sara Kijtenko, Aníbal Lapunov, Victor Macaro.

Este documental uruguayo evoca la figura y el contexto de la última víctima de la dictadura militar uruguaya vigente entre 1973 y 1985. Quizás los más jóvenes y los menos memoriosos no sepan que el doctor Vladimir Roslik nació y creció en la localidad de San Javier, fundada por inmigrantes rusos a orillas del río Uruguay, y se diplomó como médico en Moscú a fines de los 60 en plena guerra fría. Luego decidió retornar a Uruguay para ejercer su profesión. Detenido por oficiales de la dictadura en 1984, Roslik fue muerto durante una sesión de tortura. Se lo considera la última víctima de la dictadura. Hoy, a 33 años de su muerte, aún se ignora quiénes fueron los responsables directos del crimen. Esta película atraviesa la vida de Mary y Valery, la viuda y el hijo del doctor Roslik, quienes según afirma el director Julián Goyoaga buscan actualmente cerrar una herida que es suya de una comunidad, en tanto víctimas de una irracional persecución política y acaso étnica (el título no elige por casualidad la expresión “caras sospechosamente rusas”). La historia opera como un drama familiar que dividió a un pueblo, y cuyas consecuencias persisten. Roslik es el primer largometraje de Goyoaga, que antes había codirigido junto a Germán Tejeira los cortos Matrioshka (2008) y El hombre muerto (2009), produjo películas como Anina (2013) y Una noche sin luna (2014), y editó El cuarto de Leo (2009) y los títulos mencionados. Con respecto a sus intenciones al hacer la película, Goyoaga ha explicado: "Con Roslik se podía caer fácil en la historia más periodística, en la cuestión policial del asesinato y amarillista de cómo sucedió y quién lo denunció, pero yo quería meterme en cómo lleva su familia aún hoy esto de que Vladimir se haya convertido involuntariamente en un personaje de la historia del país”. El film está narrado desde el presente, y acompaña los pasos de Mary durante su campaña política para ocupar el puesto de alcalde o los ensayos de Valery con su banda de metal. También registra encuentros con los vecinos, donde la figura del marido asesinado siempre está presente, como si se tratara del mártir de estos rusos nacidos en Uruguay. El resultado ha ganado el premio ópera prima en la categoría documental de la 15ª edición de los premios que otorga el Fondo para el Fomento y Desarrollo de la Producción Audiovisual (FONA).

PINAMAR

Del jueves 9 al miércoles 15 de noviembre. A las 17.45 y 19.30 hs.
Del jueves 16 al miércoles 22 de noviembre. A las 21.20 hs.

Dir:Federico Godfrid.
Argentina 2016. - 85 min. (Digital).
Guión: Lucía Möller. Elenco: Juan Grandinetti, Agustín Pardella, Violeta Palukas, Lautaro Churruarín.

Dos hermanos veinteañeros (Juan Grandinetti, Agustín Pardella) llegan a la localidad del título para arrojar allí las cenizas de su madre y vender el departamento familiar en una torre del centro. La operación inmobiliaria se demora y ellos empiezan a relacionarse cada vez más con una joven muy atractiva (Violeta Palukas). Se trata de dos chicos de personalidades bastante diferentes y entre ellos, sobre todo a partir de la aparición de la muchacha, se percibe una tensión acentuada por la pérdida de la madre y la necesidad de desprenderse de un bien que fue parte de su historia. Pero también entre los duelos verbales y físicos aparecen las lealtades, los entendimientos y, claro, el amor. El director Godfrid (su segundo largometraje, luego de La Tigra, Chaco, codirigido con Juan Sasiaín hace ocho años) conoce Pinamar porque fue el lugar de sus veraneos infantiles y adolescentes, pero la ciudad funciona en la película fundamentalmente como trasfondo de una historia que apunta más a los sentimientos, a lo emotivo, a las relaciones fraternales o afectivas. La evolución de la relación entre los dos hermanos genera (como todo cambio) una cuota de temor, pero también se abre a lo nuevo, a la aceptación de la diferencia. A la necesidad de cambiar. Hay una pincelada de nostalgia en todo el asunto, pero también una dosis de pudor y elegancia para contar sin golpes bajos una historia que oscila entre la tristeza y la vitalidad (¿hay algo más triste que un balneario fuera de temporada?). La convicción del resultado, que confirma que hay un cineasta a seguir en Federico Godfrid, se apoya también en el sensible trabajo de sus intérpretes y en los refinamientos de la fotografía de Fernando Lockett. Pablo Scholz ha dicho del film en el diario Clarín: “Godfrid no se apresura, pero tampoco dilata lo que desea relatar. Utiliza muchos primeros planos, pero con razón: remarca lo significativo, no lo innecesario.” Por su parte Alejandro Lingenti en La Nación ha hablado de un film “con espíritu noble y tono delicado. Siempre confiable, Fernando Lockett explota con un exquisito trabajo de fotografía las posibilidades del entorno en el que se desarrolla la historia.”

EL HIJO DE JEAN

(Le fils de Jean)

Del jueves 16 al miércoles 22 de noviembre .A las 17.40 y 19.30 hs.
Del jueves 23 miércoles 29 de noviembre. A las 21.15 hs.


Dir:Philippe Lioret.
Francia/Canadá 2016. -98 min. (Digital).
Pierre Deladonchamps, Gabriel Arcand, Catherine de Léan y Marie-Thérèse Fortin.

El protagonista, de 33 años, vive con la incógnita de no haber conocido a su padre. Su madre siempre le dijo que fue fruto de una aventura de una noche. Una mañana, en su apartamento de París, recibe una llamada desde Canadá, de un desconocido que dice ser amigo de su padre y le informa de que éste ha fallecido, y que le quiere enviar lo que le ha dejado en herencia: un cuadro. Movido por la curiosidad, el hombre decide viajar a Montreal. El viaje será al mismo tiempo un tránsito de descubrimientos y una inmersión en el propio yo, de donde surgen algunas verdades ocultas. Uno de los logros del director y colibretista Lioret consiste en la destreza de la dosificación de la información, que por momentos distrae al espectador con una aparente verdad, mientras, subrepticiamente, introduce de soslayo una cuestión acaso más importante: la maduración, la aceptación, ese complicado lío que se llama vivir. La película transmite ese proceso con un lenguaje preciso y lacónico, un guión bien estructurado, un diálogo inteligente, un elegante movimiento de cámara, un buen nivel interpretativo. En el diario El País de Madrid, Jordi Costa ha definido al resultado como la “historia de un viaje al origen que cobra la forma de una inmersión en territorio extraño, hostil, tan impracticable como un campo minado”. Su colega Federico Marín Bellón, de ABC, elogia el hecho de que “el guión no da pistas sobre las sorpresas que aguardan al espectador, obligado a embarcarse, como el protagonista, en una trama casi de intriga (...) deja un gran sabor de boca. Andrea Berejo, de Cinemanía, elogia “la sutileza con la que Philippe Lioret habla de las relaciones paternofiliales envolviendo el ‘thriller’ (...) en un papel de regalo de drama familiar.” Jay Weissberg en la norteamericana Variety habla de “un drama sobre la familia sólidamente elaborado por el experto narrador Philippe Lioret, que ofrece la cantidad correcta de profundidad psicológica con un brillo casi tristón que resulta gratificante.”

EL BOSCO. EL JARDÍN DE LOS SUEÑOS

Del jueves 23 al miércoles 29 de noviembre .A las 17.45 y 19.30 hs.
Del jueves 30 de noviembre al miércoles 6 de diciembre. A las 21.25 hs.


Dir:José Luis López Linares.
España 2016. -98 min. (Digital).
Elenco: Orhan Pamuk, Ludovico Einaudi, Carmen Iglesias, Nélida Piñón, Miquel Barceló, Max, Albert Boadella, Cees Nooteboom, Renée Fleming

En 2016 se cumplieron 500 años de la muerte de El Bosco. Es casi el único dato sobre el autor de El jardín de las delicias al que se le puede poner fecha precisa. Ese cuadro (el más importante del Bosco, y su obra más icónica) es el verdadero centro de este documental que registra, con una fotografía muy cuidada, el minucioso trabajo de los técnicos del Museo del Prado, consiguiendo mostrar detalles de la pintura que difícilmente pueden observarse viendo la obra en sí misma. El film no intenta empero ser una historia del cuadro, y menos aún de la vida y obra de Hyeronimus Bosch. Buena parte de su metraje está dedicado a lo que aguien ha definido como “Reacciones al Jardín de las Delicias”: un grupo heterogéneo de personas (la mayoría artistas) observando el cuadro y compartiendo lo que les sugiere. De alguna manera se trata del punto de partida, no de llegada, de una discusión sobre el Bosco y su pintura. Realizado a pedido del Museo del Prado por las celebraciones del quinto centenario de la muerte de Hieronymus Bosch, el film consigue ser didáctico, sin abrumar con análisis eruditos. Y esa no es su única virtud. Como lo señalara el argentino Alejandro Lingenti en el diario La Nación, “López Linares supo cómo transplantarla [la obra El jardín de las delicias] al cine con fluidez e inteligencia. Las reacciones e interpretaciones que dispara la pintura dejan entrever su poder de sugestión.” En Clarín, su colega Pablo Scholz pudo señalar también que la película “vale por la variedad de miradas y de análisis sobre El jardín de las delicias que ofrece.” No es imprescindible ser un estudiante de Historia del Arte para apreciar el resultado.