Cartas
Más comedias, por favor
Hace más de diez años que soy asidua
concurrente a sus salas; empecé con
Socio Espectacular desde el día de su
fundación y ahora soy socia directa de
Cinemateca desde la separación de estas
dos instituciones.
Me presento así, para que noten que no
soy una recién llegada, sino una amiga
de muchos años que admira el tipo de
cine que ustedes promueven.
Todo este preámbulo es, claro está, para
hacer una crítica: el presente Festival de
cine es de gran calidad, no tengo la menor
duda, pero me hubiese gustado que
incluyera comedias, como en años anteriores.
Resulta arduo ir al cine todos los
días a ver cosas que entristecen de verdad,
sin dar ni un respiro; al menos esa
es la sensación que yo tengo, que voy
siempre a las dos primeras funciones
todos los días. Creo que el buen cine
incluye una gran variedad de géneros y
estilos; me lo enseñaron ustedes.
Un abrazo.
Silvia Frizzera
Cinemateca responde: Sí, en la programación
del Festival de Invierno hubo
sólo ocho comedias explícitas. Pero no
vaya a creer. Aunque en los últimos tiempos
las divisiones tradicionales en géneros
cada vez están más difusas y hasta el
documental y la ficción se confunden, es
cierto que hay películas que juegan con
el humor pero eso no quiere decir que
necesariamente desistan de proponer
reflexiones críticas, a veces amargas o
poco complacientes.
Un ejemplo de
esas amarguras en tiempo de comedia
puede ser Joya, el film uruguayo de
Gabriel Bossio que estuvo en el Festival.
Otro, Offside Jafar Panahí, la valiosa película
iraní. Y a la inversa El secreto del
bosque de Naomi Kawase, también del
Festival de Invierno, es más reconfortante
que muchas comedias.
De Gabriel Bossio
Por este medio quiero agradecer por
haberme invitado a presentar Joya en
el marco del Festival de Invierno de
Cinemateca. Con las películas que se
proyectaron, estar allí, fue un honor.
Recordando el pre-estreno en sus salas
(hace ya diez años) de las 8 historias de
amor con mi corto Chinadown como
parte de esa película colectiva, me senti
otra vez como “en casa”. Nos fue muy
grato para mí, elenco y técnicos, ver la
sala Cinemateca 18 con sus casi ochocientos
lugares ocupados, y gente sentada
en la escalera. ¡Para nosotros eso
estuvo buenísimo! ¡De alguna manera
de eso se trata! Las risas, los aplausos,
todo estuvo bueno.
Quiero hacer llegar un agradecimiento
especial a Manuel Martínez Carril por
confiar, a Lorena Pérez por su apoyo
contínuo y al personal de la sala por la
predisposición y buena onda. Y a los socios
que fueron, más allá de los invitados
y no socios, que fueron convocados seguramente
por el boletín.
¡Un saludo y hasta la próxima!
Gabriel
Cinemateca responde: Aunque no acostumbramos
publicar cartas dirigidas
a personas, hacemos una excepción.
Porque Gabriel Bossio, egresado de la
primera generación de la ECU como él
mismo recuerda, está en su casa.
Muchas
gracias y nuestro reconocimiento.
¡Dale Gabriel, que tenemos todo el cine
por delante!
¡Ufa con la telefonía movil!
¿Cómo poder disfrutar de la buena calidad
de sus películas si a cada rato suena
en algún lugar de la sala una musiquita
(disculpen mi vocabulario) de un maldito
celular, que para colmo, todavía, el tupé
de contestar. O de repente te encandilan
con la luz del aparato en cuestión del
vecino más cercano. ¡Se pierde todo el
disfrute de la película! Una queda fastidiada
y con impotencia porque no se
hace nada al respecto.
Nosotros, los fanáticos del cine, ya estamos
cansados de esta situación y me
pregunto ¿qué van a hacer ustedes? Ustedes
son responsables de que nosotros,
los viejos y los nuevos socios, podamos
disfrutar, sin salir disgustados de la sala
por esas malditas interrupciones.
Les sugiero poner un aviso en pantalla tipo “Favor apagar su celular” o tomar alguna
otra medida al respecto. He hablado
de este tema con muchos socios y todos
dicen lo mismo: “¿Hasta cuándo va a seguir
esta situación?”
No hay derecho. Una
abona y quiere un poco de respeto por el
espectáculo. ¡Espero con expectativa lo
que resuelvan ustedes!
Socia indignada
C.I. 4.095.971-4
Cinemateca responde: La socia ya habrá
oído la advertencia en las salas antes de
comenzar la función. Y ahora publicamos
su carta, cuyas observaciones compartimos.
